Viernes, 22 June 2018 09:10

90 años de evangelización en Marajó Destacado

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La Prelatura de Marajó, creada por la Santa Sede en 1928, ha cumplido 90 años. En todo este tiempo los Agustinos Recoletos han estado a su cargo, aportando parte de su carisma y ayudando a la población de la isla brasileña. “La Orden de Agustinos Recoletos ha aportado muchísimo a Marajó”, dice el Prior provincial de la Provincia Santo Tomás de Villanueva

El 14 de abril de 1928 el papa Pío XI emitió la bula papal Romanus Pontifex. El Santo Padre creó con este documento la Prelatura de Marajó, en Brasil, entregando la labor pastoral a la Provincia Santo Tomás de Villanueva de la Orden de Agustinos Recoletos. La Administración apostólica de la nueva prelatura recayó sobre el agustino recoleto Gregorio Alonso Aparicio, que sería el primer religioso en aterrizar en la isla brasileña en octubre del mismo año, acompañado de Luis Atienza, agustino recoleto. Comenzó de esta forma la labor misionera de los Agustinos Recoletos en Marajó, un territorio predilecto para la Orden que ha cuidado durante los 90 años de historia de la Prelatura.

No sería hasta seis años después cuando se estableciera la casa prelaticia en Soure. En esta misma ciudad se construyó la Iglesia matriz, inaugurada en 1942. Un año más tarde, en 1943, el primer agustino recoleto que llegara a Marajó 15 años antes sería nombrado cabeza de la Prelatura. El Papa Pio XII nombró Obispo prelado de Marajó a Gregorio Alonso Aparicio. De la primera presencia en Afuá se pasó a una segunda en Soure y posteriormente Salvaterra. La labor de los Agustinos Recoletos se expandió a los nueve municipios en los que está presente actualmente: Afuá, Anajás, Bagre, Breves, Chaves, Melgaço, Portel, Salvaterra y Soure -sede de la Prelatura-.

Situado en la desembocadura del río Amazonas, Marajó es una isla de más de 400 hectáreas formada por múltiples islas. Los núcleos urbanos -hasta 16- están separados por enormes distancias, comunicadas en la mayoría de los casos únicamente a través del agua. La realidad del pueblo marajoara es además dura. Lo constata Victoriana Sánchez. Este agustino recoleto estuvo 12 años en diferentes puntos de la isla como misionero, ayudando en la labor social y pastoral de la Orden. “Se ven muchas necesidades: pobreza, miseria… Especialmente en los barrios periféricos de las ciudades”. Cuenta que “hay pocos medios de subsistencia”, lo que provoca la aparición de fenómenos como “la droga o la prostitución”.

Esto, según Carlos María Domínguez, Prior provincial de la Provincia Santo Tomás de Villanueva -de la que depende la Prelatura-, ha sido un reto para los religiosos agustinos recoletos que han trabajado en el lugar. “Si bien condiciona, no obstaculiza la tarea de los Agustinos Recoletos en la Prelatura”. Asegura que la “Orden ha aportado muchísimo a la Iglesia de Marajó y al pueblo de Marajó”. Esto mismo lo comparten los agustinos recoletos Manuel Fernández e Ignacio Díez. El primero está actualmente en Portel; el segundo estuvo en Marajó durante 13 años. “La Orden a Marajó -dice Manuel- ha aportado mucho, sobre que se sientan en esa dignidad de seres humanos”.

En todos estos años los Agustinos Recoletos han atendido muchos pueblos de Marajó en los que no están presentes pero han podido acudir. Dice Ignacio que “hemos llegado en las regiones de las islas de Afuá a lugares en los que no llegaba ni el alcalde ni el médico, totalmente aislados”. Es una de las principales fortalezas de la presencia en estas nueve décadas. “Hemos ido formando comunidades, y en nuestro carisma está ser comunidad”. Ante la pobreza y falta de recursos de los marajoaras, los Agustinos Recoletos han puesto en marcha acciones sociales relacionadas con la educación y los derechos humanos. Destacan dos: la Escola Santa Mónica, en Breves; y el Centro Social Santo Agostinho, en Belen.

Una de las figuras de más relevancia en estos años en la Prelatura de Marajó ha sido el obispo José Luis Azcona. Para Victoriano Sánchez, “una de las banderas que levantó fue la defensa de los derechos humanos, contra la prostitución infantil, la falta de educación, de salud… Siempre ha enfrentado estos problemas y no ha callado”. Recuerda que el obispo agustino recoleto llegó a ser amenazado de muerte. La Prelatura celebró en abril el 90 aniversario de sus inicios en Marajó con múltiples eventos. ¿Sobre el futuro? “Perder Marajó, o salir de Marajó o no estar más presentes en Marajó sería cortarnos la mitad de nuestra historia, de nuestra vida y de nuestro corazón misionero”, indica el Prior provincial.

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