El miércoles 28 de agosto, Fray OSVALDO JAVIER DE LA ROSA BLANCO, por la misericordia del Buen Pastor, conmemorará sus BODAS DE PLATA SACERDOTALES. Fray Osvaldo celebrará la Santísima Eucaristía de sus bodas, en CARTAGENA, Bolívar, en la Parroquia San Nicolás de la Roca, barrio del Socorro, manzana 76 plan 500 B, el 31 de agosto a las 11 a.m.

Siguen en su orden para Bodas de Oro y Plata:

BODAS DE PLATA

Fray Fredy Antonio Bedoya Betancur 3 de diciembre

Fray Jairo Alberto Gordillo Rincón 3 de diciembre

¡El Resucitado siga bendiciendo abundantemente a nuestros hermanos!

 

Desde los días tres y cinco de agosto seis delegados de ARCORES España visitaron la Universidad  San José-Recoletos con la finalidad de prepararse para una misión en el país asiático.

Los voluntarios son Marta Molinero Avilés, Ana Luna Avilés, Blanca Antolin Barrios, Juan Miguel Morales Moya, Víctor Molinero Avilés y el agustino recoleto Luciano Adisio, quienes se encuentran en Filipinas durante veinte días para ir a las diferentes islas de Casian, Taytay en Palawan. Casian es una comunidad pesquera remota. En 2018, tres agustinos recoletos de la provincia de San Ezequiel Moreno comenzaron una misión para ayudar a mejorar la calidad de vida en esta localidad.

Los seis españoles ayudarán a dichos sacerdotes e implementarán programas de apostolado. Como todavía no están familiarizados con el lugar y su cultura, primero tuvieron que someterse a una orientación. En su primer día, aprendieron el dialecto básico tagalo y cuyuno (idioma casiano). También fueron a diferentes puntos de referencia en la ciudad de Cebú para familiarizarse con el estilo de vida filipino.

El segundo día, representantes del USJ-R les enseñaron cómo instalar lámparas solares. Además de colocar las lámparas solares y enseñarlas a la gente de la comunidad casiana, la delegación espera observar qué más pueden hacer para ayudar a la población. Los delegados de ARCORES también esperan aprender de los casianos. A nivel personal, Víctor quiere vivir una experiencia completamente nueva.

“Entregarme, lo que tengo, lo que soy”, expresó. Mientras tanto, Martha espera que la gente sea cálida y complaciente. Ana espera aprender más sobre los casianos, mientras que Blanca siente curiosidad y quiere tener una perspectiva diferente de la vida. Juan Miguel agregó que quiere  ver una cultura diferente. Además, el padre  Luciano dijo que quería aprender de las personas y difundir la evangelización.

Por: ARCORES

 

Aspirante a la Vida Religiosa Agustino Recoleta te invitamos a vivir una experiencia de fraternidad y discernimiento en el llano. 

Lugar : Yopal Casanare - Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria

Fecha: 22 - 25 de Agosto 2019

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Seis jóvenes de tres nacionalidades distintas realizarán en agosto la profesión simple de sus votos tras su etapa de noviciado.

Carlos, Jury, Jeferson, Bernardo, Danilo y Juan Carlos. Son los nombres de los seis jóvenes que en agosto realizarán en agosto la profesión simple de sus votos como agustinos recoletos. De tres nacionalidades distintas, han dejado todo atrás y han decidido seguir a Cristo. Para ello, el pasado año viajaron hasta España para realizar el noviciado en el convento de los Agustinos Recoletos en Monteagudo (Navarra).

Tras un año de formación, estudio, oración y vida comunitaria, los seis emitirán sus votos simples este mes. Cuatro de ellos -Yury Silva, Jeferson da Silva, Bernardo Contreras y Danilo César- profesarán el sábado 3 de agosto -con la presencia del Prior general-, mientras que la profesión de Juan Carlos Palacios y Carlos Riera se celebrará el 24 de agosto. Ambas tendrán lugar en Monteagudo.

Los seis religiosos agustinos recoletos completarán así una etapa más de su proceso vocacional y formativo. Con su profesión simple dirán sí de manera temporal a Cristo y se reafirmarán en la decisión que tomaron hace algunos años: entregarse a Dios com agustinos recoletos.

 
 

 

Bernardo Contreras conoció la Orden de Agustinos Recoletos en un encuentro vocacional en México, su país. De sus primeros encuentros, le gustó «su apertura y la disponibilidad que ellos tienen». Tras realizar el noviciado, destaca «la forma en que vamos trabajando nuestra interioridad y entrelazándonos con la vida común».

En la misma línea, Jeferson da Silva resalta del noviciado «el encuentro consigo mismo y con Dios». Conoció a los Agustinos Recoletos en su país, Brasil. Lo que más le llamó la atención fue «la vida comunitaria, la oración y la vida en comunidad».

A Danilo César, brasileño, también le impresionó la vida en comunidad de los Agustinos Recoletos. «El trato con los hermanos, el cariño, la preocupación y la cercanía», explica este joven. Para él, el noviciado ha sido una etapa muy importante. «Me ha llamado la atención los momentos comunitarios, los paseos… eso nos llena, nos da alegría», dice.

Juan Carlos Palacios es venezolano. De todo lo que ha vivido previamente con los Agustinos Recoletos, destaca la frase ‘ir hacia donde la Iglesia nos necesita’. «Eso me marcó mucho pero era algo que yo quería experimentar», asegura. En el noviciado ha podido «experiementar la convivencia con los frailes» y decicar varios meses a la «interioridad, silencio, encuentro con Dios, soledad…». Para él, ha supuesto un «crecimiento espiritual».

De Venezuela también es Carlos Riera. Allí conoció a los Agustinos Recoletos y vio algo que le llamó especialmente la atención: «El ambiente de oración, el momento de compartir y el apostolado que llevan los frailes». Para Carlos, el noviciado ha sido «un regalo de Dios». Lo resume como «un momento de estar tú con el Señor».

«Un año de experiencia consigo mismo, con Dios y con los demás». Así explica el noviciado Jury Silva, también natural de Brasil. Como él, sus otros cinco compañeros se preparan ahora para su etapa de teologado, donde continuarán profundizando en el carisma y la fe. Sus historias, muy diferentes todas, tienen un denominador común: son ejemplo de que Dios sigue llamando a la puerta de los jóvenes.

 

Te invitamos a vivir una experiencia de fraternidad y discernimiento. Dirigido a todos los profesionales y jovenes que no pudieron participar de los anteriores encuentros.

Lugar: Finca Santa Monica (La Vega, Cundinamarca)

Fecha: Viernes 30 de agosto al 1 de septiembre

Hora: 8:30 am Salida desde Bogotá

Para mas información con Fray Andres Aguilera Romero al teléfono 3118164805

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Fray Óscar Carrizales Sanabria, que es el responsable de la sección de Juventudes Agustino Recoletas - JAR en Colombia y con la gran colaboración de los Frailes Andrés Aguilera Romero, Jeison Javier Barrios Simancas, Luis Alfredo Fagua Urbano y los coordinadores de pastoral de nuestros colegios; del 19 al 21 de julio en la casa de Emaús, Bogotá, se realizó el Retiro espiritual JAR “CORAZÓN INQUIETO” con 49 jóvenes de los Colegios Agustinianos de Bogotá. Les deseamos muchos frutos espirituales y vocacionales para bien de la Iglesia, la Orden y la Provincia.

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La nueva serie ‘Lugares Agustinianos de Roma’ repasa las vivencias del San Agustín en el centro del catolicismo y su opinión sobre la sociedad romana de su tiempo.

San Agustín llega a Roma en el año 383. Desde entonces, pasará cortos períodos de tiempo en la capital del Imperio Romano, intercalados por sus viajes y estancias en Milán, donde se convirtió a la fe cuatro años después. Con el objetivo de ahondar en la relación entre el obispo de Hipona y la Ciudad Eterna, la Oficina de Comunicación de la Orden de Agustinos Recoletos, en colaboración con CEAR Television Network, lanza la serie ‘Lugares Agustinianos de Roma’.

La nueva colección estará disponible en el canal oficial de Youtube de la Orden de Agustinos Recoletos a partir del 1 de agosto, primer día del mes agustiniano. Conformada por cuatro capítulos, ‘Lugares Agustinianos de Roma’ está presentada por el agustino recoleto Enrique Eguiarte. En cada una de las entregas, el religioso, experto en la figura de San Agustín, muestra distintos lugares de la capital italiana que son relevantes en la vida del padre de la Iglesia.

La serie comienza desde la Curia general de la Orden de Agustinos Recoletos en Roma. Allí, Eguiarte realiza una aproximación histórica al paso de Agustín en la ciudad. En las siguientes entregas visita el Coliseo de Roma, el Foro de Trajano y la Basílica de San Pablo de Extramuros. Enrique Eguiarte explica en su recorrido histórica la opinión que tenía San Agustín sobre las peleas de gladiadores, su admiración por la grandeza del Imperio Romano o su relación con San Pablo, cuyas reliquias visitó en la basílica de su nombre.

‘Lugares Agustinianos de Roma’ es una coproducción de la Oficina de Comunicación de la Orden de Agustinos Recoletos y la productora CEAR Television Network. El nuevo proyecto audiovisual nace siguiendo uno de los fines comunicativos de la Orden: acercar la figura y pensamiento de San Agustín, y dar a conocer distintos aspectos de su vida.

 

 

 

 

El arzobispo agustino recoleto de Los Altos, Quetzaltenango – Totonicapán (Guatemala), Mons. Mario Alberto Molina, reflexiona sobre la Palabra de Dios del domingo 28 de julio

El pasaje del evangelio de san Lucas que la Iglesia nos propone hoy contiene tres enseñanzas de Jesús en torno a la oración. En primer lugar, hemos escuchado la versión del Padrenuestro como nos la ha transmitido san Lucas, en segundo lugar, una especie de parábola para enseñar la confianza en la oración y, en tercer lugar, un razonamiento para inculcar la eficacia de la oración. Cada una de esas partes merece un comentario y nos propone una enseñanza. La primera lectura parece haber sido elegida en función de la segunda enseñanza del evangelio. Vamos por partes.

Jesús está orando, sus discípulos lo ven orando. Ese es uno de los rasgos de Jesús que al evangelista san Lucas le gusta destacar una y otra vez: Jesús ora en diversos momentos de la jornada y de la noche; además lo hace con asidua frecuencia. En una de esas ocasiones, los discípulos le piden que les enseñe a rezar. En la actualidad, esa pregunta se refiere a métodos de oración; si se trata de oración mental o vocal; si se trata de orar en solitario o juntamente con otros; se trata de saber si debe predominar en la oración el razonamiento o el sentimiento. Jesús no se metió por esos vericuetos. Para él orar es hablar con Dios, sea con las propias palabras o con palabras aprendidas, con oraciones ya hechas, como los salmos. Jesús por eso propone una oración propia. Su oración no es de alabanza o de agradecimiento, sino de petición. En las cosas que pide se refleja su espiritualidad.

Sin embargo, lo primero que nos llama la atención al escuchar la oración de Jesús, es que, aunque se parece al texto del Padrenuestro con el que usualmente rezamos, la oración que nos ofrece Jesús es más breve, le faltan frases. Para comenzar, la invocación inicial se dirige simplemente al Padre, y no al Padre nuestro. La causa de esa diferencia es que nosotros utilizamos la versión de la oración como la transmitió san Mateo, una versión algo más larga que esta que nos ofrece Jesús en san Lucas. Explicar por qué hay diferencias en la versión de san Mateo y en la de san Lucas nos llevaría a exposiciones sobre la historia de la redacción de los evangelios impropias en una homilía. Pero podemos decir, que en la Iglesia prevaleció la versión que transmite san Mateo, quizá precisamente por ser más amplia. En cualquier caso, tanto una como otra versión coinciden en que se trata de una oración de petición dirigida al Padre. En primer lugar, se piden cosas que conciernen a Dios y su Reino, como la santificación de su nombre y la venida de su Reino. Pero Dios santifica su nombre salvándonos y la llegada de su Reino es nuestra plenitud. Es decir, las que parecen ser peticiones que conciernen a Dios, en realidad tienen que ver con nuestra salvación eterna. También que se piden cosas relacionadas con las indigencias humanas como la comida de cada día, el perdón de los pecados y la resistencia en la prueba y la tentación. Al pedirlas reconocemos nuestra necesidad y pobreza, nuestro desvalimiento y dependencia del mismo Dios. Al pedir, nos ponemos en manos de Dios.

Luego Jesús cuenta a continuación una especie de parábola, pero es en realidad un ejemplo, una instrucción acerca de la necesidad de acercarnos a Dios con confianza en la oración. El protagonista del ejemplo es un hombre que se atreve a llegar a casa de un amigo en hora inoportuna, cuando ya está acostado, y que a pesar de que el hombre se resiste a levantarse, la confianza que le asiste se muestra en que pide hasta obtener lo que necesita. Debo decir que este cuento me incomoda, porque se puede entender mal. Se puede entender que Dios no está tan dispuesto a darnos lo que necesitamos, sino que hay que doblegarlo con la insistencia. Pero en otro lugar, Jesús nos enseña que Dios no necesita que hagamos largas oraciones, pues no debemos informarlo con nuestras palabras, ya que él sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos (cf. Mt 6,8); tampoco debemos persuadirlo de que nos dé lo que necesitamos, pues él no es un Dios distante y desinteresado, sino que bien sabe que necesitamos de él y qué necesitamos recibir de él. La primera lectura de hoy narra aquel episodio de la vida de Abraham, cuando suplicó por la salvación de Sodoma y Gomorra. Abraham parece regatearle a Dios hasta el límite de lo posible, para suplicar la salvación de las dos ciudades pecadoras. Abraham actúa con total confianza con Dios, hasta el límite de regatear con él para conseguir la gracia de la salvación de Gomorra y Sodoma.

Por lo tanto, debemos destacar en el ejemplo que Jesús nos pone la confianza del hombre necesitado con su amigo, pues llega a pedirle lo que necesita entrada ya la noche, cuando el amigo ya está acostado. La insistencia y la inoportunidad son signo de su confianza en el amigo. Nuestro Padre Dios quiere que le tengamos confianza cuando oramos. Para Dios no hay una hora inoportuna cuando quizá lo podamos molestar con nuestra oración. Y aunque nuestra oración no tiene el propósito ni de informarlo o convencerlo, la oración insistente expresa nuestra total y constante dependencia de él.

Esto se expresa claramente en la tercera instrucción de hoy: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca encuentra, y al que toca, se le abre. Nuestra oración confiada siempre tiene acogida, siempre es escuchada. Pero ¡atención! Dios es nuestro Padre, no nuestro mandadero para cumplir lo que deseamos, sobre todo si son cosas de este mundo. Dios es nuestro Padre, no nuestro sirviente que satisface nuestras carencias y necesidades. Dios es nuestro Padre, que, en primer lugar, se nos da a sí mismo en su Hijo Jesucristo. Nuestra oración no tiene el propósito de obtener de parte de Dios la satisfacción de nuestros deseos, aunque parezcan nobles y buenos, como cuando pedimos por la salud propia o de un pariente. Dios muchas veces satisface esos deseos y peticiones, pero otras veces no. Pero Dios siempre nos escucha. Nuestra oración de petición tiene el propósito de declarar que nos ponernos en sus manos en nuestra necesidad, para decirle que, en nuestra indigencia, lo único que necesitamos es a él mismo. Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan! Eso es lo que hizo Jesús, especialmente cuando oró en el huerto de los Olivos antes de su pasión. Si tenemos a Dios, el cumplimiento de las otras peticiones es añadidura.

Mons. Mario Alberto Molina OAR
Arzobispo de Los Altos, Quetzaltenango – Totonicapán (Guatemala)

 

Fray Óscar Carrizales Sanabria, que es el responsable de la sección de Juventudes Agustino Recoletas - JAR en Colombia y con la gran colaboración de los Frailes Andrés Aguilera Romero y Jeison Javier Barrios Simancas y los coordinadores de pastoral de nuestros colegios; del 19 al 21 de julio en la casa de Emaús, Bogotá, se realizó el Retiro espiritual JAR “CORAZÓN INQUIETO” con 45 jóvenes de los Colegios Agustinianos de Bogotá. Les deseamos muchos frutos espirituales y vocacionales para bien de la Iglesia, la Orden y la Provincia.

 

El arzobispo agustino recoleto de Los Altos, Quetzaltenango – Totonicapán (Guatemala), Mons. Mario Alberto Molina, reflexiona sobre la Palabra de Dios de este domingo 21 de julio

El relato evangélico de hoy es exclusivo de san Lucas. Solo él nos cuenta este episodio. Jesús sigue su camino hacia Jerusalén, y un día se hospeda en casa de unas hermanas, Marta y María. Este par de hermanas también son conocidas en el evangelio según san Juan. Las diferencias principales son dos. En el evangelio según san Juan, las hermanas viven muy cerca de Jerusalén, y aquí parece que Jesús todavía debe caminar un tramo largo hasta llegar a la ciudad santa. La otra diferencia es que en san Juan, Marta y María tienen un hermano, Lázaro, que en este relato no aparece. Por otra parte, los dos relatos son muy diferentes en contenido y ningún relato hace la menor alusión al otro. En ambos casos, parece que Jesús es amigo de la casa.

En el relato que se nos ofrece hoy para la reflexión, Marta parece ser la que administra la casa. Una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Es cosa de ella sola. Pero enseguida nos enteramos de que Marta tiene una hermana, llamada María. Desde el primer momento de la llegada de Jesús, María adopta la actitud y la postura física del discípulo. Se sienta a los pies de Jesús y escucha su palabra. Marta, por su parte se ocupa de todo el servicio de la casa y hasta se queja con Jesús de que María la haya dejado sola y tiene la osadía de pedirle a Jesús que le diga que se levante y se ponga a trabajar. Era como decirle a Jesús: “Mira, hay mucho que hacer, y ahí está mi hermana perdiendo el tiempo escuchándote, cuando yo la necesito para que me ayude a preparar las cosas que sí cuentan y se ven para atenderte bien a ti y a tus discípulos”. La respuesta de Jesús es el corazón de la enseñanza de este pasaje: Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas, cuando en realidad una sola es necesaria. María no “pierde el tiempo” escuchando a Jesús. Todas las ocupaciones y faenas en torno a las necesidades temporales, incluso atender a Jesús para que se sienta bien servido y acogido, son preocupaciones secundarias en relación con lo único importante que hay: escuchar la palabra de Jesús y ponerla en el corazón.

Uno podría comparar este pasaje con otras palabras de Jesús que van en la misma dirección. Por ejemplo, más adelante en este mismo evangelio, Jesús va a enseñar: No se inquieten pensando qué van a comer para poder vivir, ni con qué vestido cubrirán su cuerpo. Porque la vida es más importante que el alimento, y el cuerpo más que el vestido. Ustedes no se inquieten buscando qué comerán o qué beberán. Por todo eso se inquieta la gente del mundo, pero su Padre ya sabe lo que necesitan. Busquen más bien su reino, y él les dará lo demás (Lc 12, 22-23.29-31). Ahora, ¿cómo es posible no preocuparse o incluso descuidar la comida y el vestido, es decir, la atención a las necesidades primarias de la vida para escuchar la Palabra de Jesús? ¿No se nos acusaría no solo de haraganes, sino también de indolentes ante las necesidades de los demás? ¿No habría que buscar un modo de acomodar la urgencia de ocuparse de las necesidades temporales con la dedicación a la escucha de la Palabra de Dios? En la práctica de la vida cristiana, siempre ha habido personas que se dedican por entero a la meditación de la Palabra de Dios y a la oración. Pero esas personas también han tenido que dedicar tiempo para trabajar y ganarse el pan. El fundador del monaquismo, san Benito, puso como consigna a sus monjes el lema “ora y trabaja”. La práctica nos da un criterio para entender la palabra de Jesús.

En realidad, no se trata de alternativas: o me dedico a trabajar o me dedico a orar. La palabra de Jesús a Marta tiene otro alcance y responde a otra pregunta: ¿para qué vivimos? ¿Es el trabajo y la preocupación por satisfacer las necesidades de este mundo lo más importante, lo único importante? ¿Nacimos solo para trabajar? ¿Se agota el sentido de la vida en ganarse el pan? ¿Cuál es la necesidad verdaderamente importante y el fin que debe guiar nuestra vida? Jesús con su enseñanza nos orienta para poner orden y prioridades en nuestra vida. Hay necesidades más importantes que las primarias corporales de comer y vestirse. Hemos nacido y vivimos para Dios; alcanzamos la recta actitud en la vida cuando nuestro propósito se encamina a Dios: a escuchar la Palabra de Jesús su Hijo, a conversar con él en la oración. Descubrimos la verdadera consistencia en la vida cuando sabemos que lo único importante es Jesús y el Reino de Dios. Esa es la perla que merece la pena que uno venda todo para adquirirla; ese es el tesoro enterrado en un campo que merece que sacrifiquemos todos los otros bienes para adquirir el campo y poseerlo (cf. Mt 13,44-46). María ha elegido la mejor parte, y nadie se la quitará.

Cuando Jesús dice no se inquieten pensando qué van a comer para poder vivir, ni con qué vestido cubrirán su cuerpo, o cuando le reprocha a Marta que anda inquieta y preocupada por muchas cosas, cuando en realidad una sola es necesaria, no está invitando a la holgazanería ni a vivir de limosna. Está invitando con urgencia a abrir el horizonte de nuestras referencias fundamentales a Dios y su Palabra. La existencia humana no se acaba y agota en el círculo de las necesidades temporales, sino que nuestra plena realización comienza a darse cuando lanzamos la mirada hasta el cielo.

Vivimos en una cultura que cada vez más se cierra en sí misma y considera real solo las cosas y los acontecimientos que se dan en este tiempo y en este mundo. Jesús nos invita a alzar la mirada más allá, a trascender el horizonte de lo temporal y mundano para anclar nuestra existencia en la eternidad de Dios. Eso no significa descuidar las cosas de este mundo; eso significa saber ordenar nuestra vida para orientarla hacia las realidades que le dan consistencia. Y esto se aplica no solo en el ámbito de lo personal, sino también de lo pastoral. Hacer que la preocupación por solucionar las desigualdades e injusticias de nuestra sociedad sea el eje de la pastoral de la Iglesia desfigura el evangelio y deja insatisfecho el deseo del corazón humano de encontrar sentido y plenitud. La acción evangelizadora de la Iglesia alcanza su meta cuando anunciamos, incluso a los más necesitados de comida, vestido, salud y vivienda, que la necesidad suprema es Dios. La caridad socorre ambas necesidades, no solo las visibles. Una sociedad que ha encontrado sentido de vida en Dios se esforzará, en consecuencia, en ser más justa e incluyente. Eso enseña Jesús hoy.

Mons. Mario Alberto Molina OAR
Arzobispo de Los Altos, Quetzaltenango – Totonicapán (Guatemala)

 

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