«El mejor regalo es que Cristo viene a nuestra historia»: La Iglesia inicia el Adviento y el Ciclo A
Con la celebración de este domingo, la Iglesia Católica da apertura oficial al nuevo Año Litúrgico e inaugura el tiempo de Adviento 2025, una etapa de preparación espiritual que este año estará marcada por las lecturas del Ciclo A (San Mateo).
En medio de un mundo que a menudo adelanta la Navidad con un enfoque comercial, la liturgia nos invita a hacer una pausa y recordar el sentido profundo de estas cuatro semanas. Fray Germán Andrés Rodríguez Herrera, OAR, religioso de nuestra provincia, nos ofrece una reflexión clave para entender este tiempo: no se trata solo de recordar un hecho del pasado, sino de reconocer una presencia viva.
Cristo: El regalo que ya está en nuestra historia
Durante su reflexión para este primer domingo, Fray Germán enfatizó que la esencia de la Navidad no reside en lo material, sino en la irrupción de Dios en la vida cotidiana del ser humano.
«El mejor regalo de toda la Navidad es que Cristo viene a nuestra historia, hace parte de nuestra vida y es el Señor que viene a darnos la salvación y la paz», señaló.
Esta visión se alinea con la teología del Adviento, que nos recuerda la triple venida del Señor que enseña la Iglesia:
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Histórica: Su encarnación en Belén (pasado).
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Litúrgica y Espiritual: Su presencia hoy en la Eucaristía y en el prójimo (presente).
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Escatológica: Su retorno glorioso al final de los tiempos (futuro).
El Ciclo A: Un llamado a la vigilancia con San Mateo
Este año litúrgico que comienza corresponde al Ciclo A, cuyo protagonista en los Evangelios dominicales será San Mateo. A diferencia de otros ciclos, Mateo presenta a Jesús como el Maestro y el nuevo Moisés que viene a dar cumplimiento a la Ley.
Para este Primer Domingo, las lecturas suelen centrarse en la vigilancia. Fray Germán conecta esta necesidad de estar atentos con la importancia de no caminar en solitario:
«Caminar con Cristo es importante porque sabemos que viene a nuestro encuentro», afirmó, destacando que este tiempo nos llena de esperanza «porque no caminamos solos».
Cuatro domingos para renovar la filiación divina
El Adviento se estructura en cuatro domingos, representados tradicionalmente por las cuatro velas de la Corona de Adviento, que simbolizan la luz que crece a medida que se acerca la Natividad.
Según la reflexión de Fray Germán, este itinerario tiene un objetivo claro para el creyente: «Encontrar siempre de la mano del Señor la oportunidad de sentirnos hijos de Dios».
Puntos clave para vivir este Adviento
Para los fieles que buscan vivir este tiempo con profundidad, la propuesta se basa en tres pilares mencionados en la reflexión:
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Esperanza Cierta: Ante las dificultades actuales, recordar que «Dios está con su pueblo».
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Compañía Mariana: Vivir el proceso «de la mano de María, la fiel esclava del Señor».
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Comunidad: Entender que la salvación es un camino que se recorre juntos, como Iglesia.
Conclusión
El inicio de este tiempo litúrgico es una invitación a despertar del sueño de la rutina. Como nos recuerda Fray Germán Andrés Rodríguez Herrera, OAR, Cristo no es un espectador lejano, sino alguien que «viene a darnos la salvación».
En este primer domingo del Ciclo A, la invitación es a encender la primera vela no solo en la corona, sino en el corazón, manteniendo la certeza de que Dios camina con nosotros en nuestra historia personal y comunitaria.

